viernes, 23 de octubre de 2009

Anglicanos conversos: efectos colaterales


En la muy complicada Comunión Anglicana conviven y, algunas veces sólo coexisten, posiciones litúrgicas, morales y dogmáticas enfrentadas. No se trata solamente de sensibilidades, es algo más profundo.

Estamos a la espera. Las campanas han repicado en las páginas católicas y pese a que muchos comentaristas han puesto su mirada en la TAC, lo cierto es que el documento vaticano tiene una amplitud de miras que contempla a más grupos anglicanos que el citado. Sin embargo, la prudencia se impone y las respuestas de los representantes de las diversas comunidades anglicanas que se han sentido interpeladas por Roma se van sucediendo.
En la muy complicada Comunión Anglicana conviven y, algunas veces sólo coexisten, posiciones litúrgicas, morales y dogmáticas enfrentadas. No se trata solamente de sensibilidades, es algo más profundo y que ha ido echando raíces a través de los siglos por la tendencia que tienen los cismáticos a atomizarse.
Las interrelaciones entre las diversas posturas dentro del anglicanismo, tienen como consecuencia que no siempre el grupo más tradicional en liturgia lo sea en moral o que el más estricto en moral lo sea en el dogma o en la liturgia. Consulten por ejemplo la página de una parroquia episcopaliana en la que se celebra, magníficamente hay que reconocerlo, el rito de san Pío V y que, sin embargo, en su blog se expresa tremendamente crítica con las peticiones de comunidades anglicanas y con su posible integración en la Iglesia católica. Otros más cercanos en aspectos teológico morales no lo son en lo dogmático cual es el caso de la ACNA , cuyo arzobispo Robert Duncan ha reconocido como un paso importante la iniciativa romana. Con gran alegría se han pronunciado en su carta de agradecimiento el primado de la TAC monseñor Hepworth que nos habla de pasos por dar después de consultar a los Sínodos nacionales , y monseñor John Brodhurst, presidente de la Forward in Faith.
Analizando el número de los fieles de las citadas comunidades anglicanas el de conversos, en potencia, podría ser mucho mayor que el anunciado, pero teniendo en cuenta todo lo que han de abandonar por el camino, desanimados, también podría ser mucho menor. Tenemos que reconocer que el nivel de vida de los sacerdotes anglicanos con sus respectivas familias, por ejemplo, no puede ser asumido por las diócesis católicas ni por cualquier institución que respondiera a una figura jurídica que se formara para acogerlos. Los templos tan admirables por su belleza y cuidado los perderán, los obispos no podrán en su mayoría seguir realizando su servicio correspondiente, etc. Ya, en agosto del 2008 el primado de la TAC monseñor Hepworth, recordaba que el acercamiento a Roma también llevaba, como consecuencia, bajas en su movimiento: «Hemos perdido hasta el momento 4 congregaciones (que fueron a otros cuerpos del “Continuing”) alrededor del mundo, lo cual es menos de lo que hubiera anticipado un año atrás. Estamos tratando de ser generosos con las conciencias de aquellos que sientan que no pueden hacerlo, al mismo tiempo que igualmente generosos con las conciencias de aquellos que no pueden esperar». Por otra parte, algunos representantes del anglicanismo separado de la línea oficial también están en diálogo con Iglesias Orientales que las encuentran más acordes a sus doctrinas eclesiológicas. Visto el panorama, está claro que aquellos que decidan hacerse católicos, por más que se empeñen algunos en negarlo, lo harán por un convencimiento de Fe.
La lejanía histórica de comunidades cristianas de algunos de los cauces de gracia va produciendo decadencias como las de la Comunión Anglicana que ya no se reconoce a sí misma y que recuerda la reflexión del hijo pródigo: «Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba. Y entrando en sí mismo, dijo: "¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre!”». Les animamos a regresar a casa pues en ella el hambre y la sed espiritual de la comunión total con la Iglesia instituida por Cristo quedarán saciadas